Poema de Victor Hugo, acompañado del «Concertino para guitarra y orquesta en La menor, Op. 72 (Romanza)» de Salvador Bacarisse y videos que podrás encontrar en Pixabay, donde hay videos gratis y libres de derechos, para tus propias creaciones. Abajo puedes encontrar; a izquierda el poema escrito, y a derecha; botones de enlace interesantes para contextualizar y ampliar la temática del poema.
Por una mayor comprensión de nuestras diferencias; pero sobre todo por hacer incapié más en aquello nos une, en vez de aquello nos separa. Un video hecho con todo el cariño del mundo; con un contenido extra que espero ayude a separar un poco, la ideología dominante; de la realidad.
Me gustaría saber que opinan sobre el poema, y si los enlaces que aporto abajo le dán o le quitan la razón al señor Victor Hugo. Pueden hacer sus votaciones libremente, sin necesidad de suscripción, si quieren comentar, pueden suscribirse de forma totalmente gratuita, muchas gracias, un saludo!!
El hombre y la mujer
El hombre es: la más elevada de las criaturas.
La mujer es: el más sublime de los ideales.
El hombre es: el águila que vuela.
La mujer es: el ruiseñor que canta.
Volar es: dominar el espacio.
Cantar es: conquistar el alma.
El hombre es: el cerebro.
La mujer es: el corazón.
El cerebro ilumina.
El corazón produce amor.
La luz fecunda.
El amor resucita.
El hombre es el genio.
La mujer es el ángel.
El genio es inconmensurable.
El ángel es indefinible.
Las aspiración del hombre es la suprema gloria.
La aspiración de la mujer es la virtud eterna.
La gloria engrandece.
La virtud diviniza.
El hombre tiene la supremacía.
La mujer, la preferencia.
La supremacía significa fuerza.
La preferencia representa el derecho.
El hombre es fuerte por la razón.
La mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence.
Las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos.
La mujer es capaz de todos los sacrificios.
El heroísmo ennoblece.
El sacrificio sublimiza.
El hombre tiene un farol: la conciencia.
La mujer tiene una estrella: la esperanza.
La conciencia guía.
La esperanza salva.
El hombre es un océano.
La mujer es un lago.
El océano tiene la perla que lo adorna.
El lago tiene la poesía que lo deslumbra.
En fin:
El hombre está colocado en donde termina la tierra;
y la mujer en donde comienza el cielo.


